Reseña

 

Jaime Bedoya

En aparente estado de ebriedad.

 

Literatura Random House. Lima, 2016, 504 pp.

https://doi.org/10.26441/RC16.2-2017-R2

 

Jaime Bedoya ha convertido su pluma, sin buscarlo realmente, en una fuente de aprendizaje para periodistas y estudiantes de comunicación. Estuvo en las redacciones de la revista limeña Caretas por tres décadas, luego se sumó al ecosistema digital, bajo el sitio web Terra, con su extinto blog Trigo Atómico. En la actualidad pertenece a las filas del Decano de la prensa peruana, El Comercio, como editor de proyectos especiales y columnista dominical. Su columna Disculpe la pequeñez, retrata, a su merced, diversas aristas de la plataforma política, social, deportiva y de espectáculos, siempre con sutil sarcasmo y atiborrado de reflexiones o ideas elevadas, como si en una oración pudiera caber filosofía, literatura e historia.


El libro En aparente estado de ebriedad recopila las mejores crónicas, ensayos y perfiles de Bedoya, a lo largo de más de treinta años de periodismo. Están presentes varios escritos plasmados en sus anteriores libros como: (¡Ay qué rico!, Mosca Azul, Lima, 1991), (Kilometro 0, Mosca Azul, Lima, 1995), (Mal Menor, Norma, Lima, 2004), (Trigo Atómico, Estruendomudo, Lima, 2010) -que fue una pequeña recopilación del blog con el mismo nombre- y sus columnas de El Comercio. El formato seguido por la editorial no es cronológico, porque el autor consideraba que era mejor idea optimizarlo de acuerdo a categorías para resaltar afinidades y obsesiones.


El prólogo que el desaparecido poeta Antonio Cisneros escribió para su primera obra es empleado en la actualidad. “Esas prosas impecables delatan a un escritor que, más allá del periodismo semanal, pertenece a la literatura. Y aunque sus personajes, empezando por él, existen en la vida cotidiana, tan solo cobran carne y realidad en los festivos usos del lenguaje” (p.10). Tales elogios recobran nitidez desde la primera categoría: Encuentro con hombres notables. Si bien el título puede hacer alusión a perfiles realizados solo a famosos personajes, ya sea Hugo Sotil en La entrega del Cholo o al chef Javier Wong en Ceviche de Wong. También reúne encuentros con personajes que tuvieron sus quince minutos de fama y que, a través de la pluma de Bedoya, han perdurado solo para disfrutar de ellos otros quince minutos más. Existen imitadores del grupo de pop ochentero como Los New Kids de Zárate o personajes circenses que logran salir más allá de la carpa del circo expuestos en el perfil José o Hugo Rodríguez. El hombre lobo fotogénico.


La segunda categoría Dennis Angulo, Poeta Electoral contiene siete publicaciones. Realiza un trabajo exhaustivo sobre la aparición de un poeta que estructura sus versos basados en el entorno político actual, combinados con referencia futbolera, de espectáculos o cuestiones de la vida cotidiana. En ningún momento enarbola su poesía, sino hace sorna de su poca lucidez para erigirse como un poeta de regular estofa.


Quien desconoce al autor puede caer en su astuto plan, ya que dicho poeta es probable que sea parte de su creación literaria. En ninguna entrevista le han solicitado revelar dicha incógnita, pero el poeta se le conoce solo por referencia del periodista en sus columnas, dejando en claro que nunca lo ha visto, ni mucho menos ha sabido de él. Un posible timo total pero que sirve para conocer con picardía la realidad nacional.


La tercera categoría Historias de sucesos reales está dedicada a la crítica de la idiosincrasia peruana a través de crónicas y relatos de anécdotas. Comienza la sátira con Noticia Peruana Típica dirigida al gremio periodístico que emplean, en su mayoría, con naturalidad muletillas y falacias en sus escritos. “Trágica muerte encontraron aproximadamente tres docenas de ciudadanos en un choque múltiple de dantescas proporciones acontecido el día de ayer a la hora de la siesta” (p. 159). También emplea este especio para publicar Gran Pollada Bailable. Compre su ticket y muérase que describe hechos de violencia: “Una pollada bailable que se celebraba con abundante júbilo en el distrito de Carmen de la Legua se vio violentamente interrumpida cuando el dueño de la casa, Crisálido Chiroque Gonzáles, arremetió a puntapiés en la región lumbar a su conviviente Rosalina Tapia Tapia” (p. 197).


En la cuarta categoría El mundo existe sin nuestra opinión vemos a un Bedoya más político. En defensa de la DIROES escribe así: “Para efectos de la necesaria distensión que requiere monitorear una dinastía política familiar, presentaciones en vivo de aquellos poetas orientales autores de esa obra maestra llamada “Va cayendo una lágrima”, de Los Iracundos” (p. 301). Usa el sarcasmo como directriz de la escritura para retratar injusticias o gollerías de los políticos de turno.


Listos para morir, es la quinta categoría del autor. Podemos vislumbrar que este apartado se acerca más a las afinidades de Bedoya. Hace crónicas veraniegas de las playas de Talara o tumbesinas, describe la antigua época de surf en las playas limeñas o sus esporádicos viajes a Miami (Estados Unidos), Antequera (España) o Cuzco. La pluma toma otro vuelo porque revela mayor encuentro con su personalidad y su pasatiempo de viajero.


Jaime Bedoya, sin el ánimo de erigirse como docente, ha dado cátedra de escritura excepcional en medio de tantos lacrimógenos escritos. Es el destino frecuente de profesores de estilo, correctores de textos o editores de diarios digitales y convencionales.  Siempre acompañado de la sátira como el edulcorante para convertir lo escabroso en algo digerible y hasta encantador.

 

 

Por Jorge Silupú Trelles

george.silupú@gmail.com

 

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